
CAPITULO III
Fuego y humo, la ciudad maravillosa y encantadora que una vez fuera el Paso de los Pájaros estaba en ruinas. Por todos lados se podía ver la devastación que habían provocado los glinkar de Avernio a sus pasos, los techos ardían en el fuego rojo y malsano de la guerra, lo poco que quedaba estaba cubierto de un hollín negro y entre la espesa lobreguez que lo envolvía todo parecían sombras de los muertos y fantasmas terribles de los días antiguos. Era como un vistazo al futuro, a lo que le sucedería al mundo entero si Avernio ganaba la guerra, los corazones de todos se contraían de solo pensar en el sufrimiento que habían experimentado los pobladores de la ciudad.
En el centro de la misma había un gran templo, era el hogar de los ancianos del consejo que administraban el gobierno en nombre del rey. La cúpula del mismo se encontraba oscurecida pero ni siquiera los fuegos de esos malditos monstruos habían podido destruirlo.
Luego de revisar un poco el lugar se encaminaron hacía el templo con la esperanza de encontrar sobreviviente que pudieran explicar lo sucedido.
Unos pasos se escucharon por detrás de un muro, toda la guardia del rey se volvió desenvainando sus espadas, una emboscada en medio del caos era propio de aquellas ratas Azgarianas, sin embargo lo que vieron emerger no eran mas que a los sobrevivientes del fuego. Los habían sorprendido a altas horas de la noche, los pocos soldados que existían en la ciudad habían peleado hasta morir mientras cubrían el camino que iba hacía el palacio por el cual había llegado el mensajero a Wolf. El resto se había escondido en unos pequeños pasadizos que existían debajo de las casas conectando a la ciudad entera, eran los niños y las mujeres con algunos de los ancianos.
Al ver al rey, muchos de ellos por primera vez, sus corazones se sintieron reconfortados y algunas sonrisas se esbozaron en sus rostros, Mael el mas antiguo de los consejeros se acerco para abrazarlo a lo que el rey respondió con un afectuoso abrazo ya que era el padre de su madre y la sangre los unía en vínculos mas fuertes que cualquier otro que tuviera.
-Mi niño…- dijo el anciano
-Abuelo…lamento haber llegado tan tarde-
-Pero has venido…lo cual alimenta mis esperanzas a cerca de ti…sabes siempre confíe en ti…-
-Es bueno saberlo…pero ya habrá tiempo para eso…ahora dime…¿Qué fue lo que sucedió?-
Mael se llevó las manos a la cabeza y se refregó las sienes, tenía mucho cansancio y los ojos le ardían, los cerró un momento como cuando Aster invocaba la videncia luego poco a poco comenzó a contar los hechos de día anterior.
“La tarde estaba tranquila, no se escuchaba ningún ruido en la lejanía, hasta los susurros del bosque se habían apagado, la Señora del Este estaba allá en lo alto de su pedestal, y nosotros nos dedicábamos a lo cotidiano. Debí percatarme antes, ni el quejido de una rama al quebrarse ni el piar de un solo pájaro…era de esperar que algo sucediera. Apenas se ocultaba el sol un tremendo viento se levantó de repente, y en nuestras almas se congelaron los sentimientos… entonces supimos que algo andaba mal.
Todo sucedió muy rápido …los cuernos de esas bestias malditas sonaron sobre el río, se habían desplazado entre las brumas que se levantan por la tarde en pequeños botes de remo, no serían mas de trescientos pero no estábamos preparados para recibirlos…nos estaban atacando por sorpresa dentro de la fronteras de nuestra propia ciudad…los guardias solo pudieron hacer sonar las campanas unas dos o tres veces antes de caer muertos por las flechas envenenadas de los glinkar…el resto saco sus espadas y se abrió paso hacía ellos mientras las mujeres y los niños corrían a esconderse.
Yo llame al muchacho Cabe y le di el mensaje para ti, mientras ordenaba a lo que quedaba de la guardia que protegiera con su vida el camino hacía el palacio, tenía que avisarte de lo estaba ocurriendo. Aunque arriesgue una vida en vano…”
-Estará bien, Aster es un buen curador- respondió Wolf
“De algún lugar surgió entonces un gran fuego rojo y abrazador lo envolvió todo un segundo y luego todos los techos estaban en llamas…
Fue muy difícil pelear contra ellos tu sabes que esas bestias inmundas pelean aun estando muertas…destruimos a unos cuantos usando el propio fuego en su contra…el resto huyo de repente como si hubieran escuchado una señal…ahora que lo pienso el ataque no duró mas que algunos minutos…aunque me parecieron horas.
Me pregunto por que no envió a los Devoradores de…”
-Shhhhhh, mejor no los nombres, según Aster la energía de las palabras es mas fuerte que muchos hechizos- dijo el rey.
-Confiemos en el mago, entonces…no desatemos la furia de las fuerzas ocultas- respondió Mael mientras cerraba los ojos tratando de descansar un poco, en verdad era solo el comienzo y él tan anciano y estaba tan cansado…
En el centro de la misma había un gran templo, era el hogar de los ancianos del consejo que administraban el gobierno en nombre del rey. La cúpula del mismo se encontraba oscurecida pero ni siquiera los fuegos de esos malditos monstruos habían podido destruirlo.
Luego de revisar un poco el lugar se encaminaron hacía el templo con la esperanza de encontrar sobreviviente que pudieran explicar lo sucedido.
Unos pasos se escucharon por detrás de un muro, toda la guardia del rey se volvió desenvainando sus espadas, una emboscada en medio del caos era propio de aquellas ratas Azgarianas, sin embargo lo que vieron emerger no eran mas que a los sobrevivientes del fuego. Los habían sorprendido a altas horas de la noche, los pocos soldados que existían en la ciudad habían peleado hasta morir mientras cubrían el camino que iba hacía el palacio por el cual había llegado el mensajero a Wolf. El resto se había escondido en unos pequeños pasadizos que existían debajo de las casas conectando a la ciudad entera, eran los niños y las mujeres con algunos de los ancianos.
Al ver al rey, muchos de ellos por primera vez, sus corazones se sintieron reconfortados y algunas sonrisas se esbozaron en sus rostros, Mael el mas antiguo de los consejeros se acerco para abrazarlo a lo que el rey respondió con un afectuoso abrazo ya que era el padre de su madre y la sangre los unía en vínculos mas fuertes que cualquier otro que tuviera.
-Mi niño…- dijo el anciano
-Abuelo…lamento haber llegado tan tarde-
-Pero has venido…lo cual alimenta mis esperanzas a cerca de ti…sabes siempre confíe en ti…-
-Es bueno saberlo…pero ya habrá tiempo para eso…ahora dime…¿Qué fue lo que sucedió?-
Mael se llevó las manos a la cabeza y se refregó las sienes, tenía mucho cansancio y los ojos le ardían, los cerró un momento como cuando Aster invocaba la videncia luego poco a poco comenzó a contar los hechos de día anterior.
“La tarde estaba tranquila, no se escuchaba ningún ruido en la lejanía, hasta los susurros del bosque se habían apagado, la Señora del Este estaba allá en lo alto de su pedestal, y nosotros nos dedicábamos a lo cotidiano. Debí percatarme antes, ni el quejido de una rama al quebrarse ni el piar de un solo pájaro…era de esperar que algo sucediera. Apenas se ocultaba el sol un tremendo viento se levantó de repente, y en nuestras almas se congelaron los sentimientos… entonces supimos que algo andaba mal.
Todo sucedió muy rápido …los cuernos de esas bestias malditas sonaron sobre el río, se habían desplazado entre las brumas que se levantan por la tarde en pequeños botes de remo, no serían mas de trescientos pero no estábamos preparados para recibirlos…nos estaban atacando por sorpresa dentro de la fronteras de nuestra propia ciudad…los guardias solo pudieron hacer sonar las campanas unas dos o tres veces antes de caer muertos por las flechas envenenadas de los glinkar…el resto saco sus espadas y se abrió paso hacía ellos mientras las mujeres y los niños corrían a esconderse.
Yo llame al muchacho Cabe y le di el mensaje para ti, mientras ordenaba a lo que quedaba de la guardia que protegiera con su vida el camino hacía el palacio, tenía que avisarte de lo estaba ocurriendo. Aunque arriesgue una vida en vano…”
-Estará bien, Aster es un buen curador- respondió Wolf
“De algún lugar surgió entonces un gran fuego rojo y abrazador lo envolvió todo un segundo y luego todos los techos estaban en llamas…
Fue muy difícil pelear contra ellos tu sabes que esas bestias inmundas pelean aun estando muertas…destruimos a unos cuantos usando el propio fuego en su contra…el resto huyo de repente como si hubieran escuchado una señal…ahora que lo pienso el ataque no duró mas que algunos minutos…aunque me parecieron horas.
Me pregunto por que no envió a los Devoradores de…”
-Shhhhhh, mejor no los nombres, según Aster la energía de las palabras es mas fuerte que muchos hechizos- dijo el rey.
-Confiemos en el mago, entonces…no desatemos la furia de las fuerzas ocultas- respondió Mael mientras cerraba los ojos tratando de descansar un poco, en verdad era solo el comienzo y él tan anciano y estaba tan cansado…
7 comentarios:
¡Anhelado regreso! Cuanto tiempo sin ver tus letras, me alegra leerte de nuevo.
El miedo acecha por doquier, obligando a defender aquello que se ama, y echando en falta a los que se ausentan
Muy bueno, como siempre. Me encanta leerte! Un abrazo
¡Holaaaaaaaa!
Veo que tú también has hecho esperar a tus lectores. En mi caso el trabajo me ha tenido ausente de la creatividad, pero he vuelto un poco (sólo un poco, porque dentro de unas semanas me voy de viaje).
La fantasía que demuestras es inagotable. Me alegra mucho saber que no cesas de escribir. Como siempre, te animo a continuar.
Un beso
Saphi,
Cada vez admiro mas tus posts.
Te dejo un nuevo beso por una historia magnifica!!!
las ilsutraciones las haces vos?? me ha gustado el relato, hace mucho que te interesan las letras?
¡Hola, Saphira! ¿Qué tal el invierno? Me ha dicho un pajarito que pasáis bastante frío.
Un abrazo desde el calor estival.
Me imprimi del cap cuatro de la parte anterior....en unas horas vuelvo a opinar!
Chauuu...y que bueno que siga y siga!
¿Tienes tus blogs un poco abandonados?, ¿estás bien? Espero que sólo se trate de que estás ocupada. Ya sabes que puedes contar conmigo. Yo te escucho. Un beso enorme y hasta pronto.
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